Ignacio Mendia

Ignacio Mendía pertenece a la innumerable lista de marplatenses por adopción que con su llegada han ido enriqueciendo poco a poco el panorama artístico de Mar del Plata. Nacido en Capital Federal en el 79, arribo a nuestras costas a los 4 años junto con sus padres.

Su primer acercamiento al arte fue a través de la poesía, “con cartas de declaraciones de amor y devoluciones del amor no correspondido”. En el 96, de la mano del Grupo de Teatro Vulcanche, comienza su acercamiento y formación en dicha disciplina. En el 2004 recibe el titulo de Realizador en Artes Visuales en la Escuela Martin A. Malharro en las especialidades de Pintura y Grabado. Esta vertiente de variadas disciplinas artísticas podrá observarse luego en la realización de sus obras, las cuales van desde la poesía visual y la pintura, hasta la performance, los objetos, y el video arte.

Ignacio antes que artista es PERSONA. Esto que a alguno podría sonarle confuso, es una cuestión de base y de principios ya que desde allí surge todo su trabajo. “Las personas somos esencialmente seres sociales. Y el arte es un velo, con el cual veo y me relaciono con otros. Para mí el arte es "antídoto contra todos los males de este mundo". Creo en un arte comprometido con el contexto. La labor del artista debe ser contribuir a construir un mundo mejor. Contribuir a enriquecer nuestra sociedad. Para mí difícilmente se puede transitar la vida sin rozar el arte. El arte nos acaricia el alma. Y un alma sin caricia se torna áspera. El arte nos involucra, nos revela lo que somos, lo que tenemos, lo que no tenemos, nos conecta con lo humano. El arte nos vuelve humanos.”

Un lugar común en el arte, muy cómodo y habitable, suele ser el de apelar siempre a las emociones oscuras y depres como forma de lograr tocar al público, al punto de que hoy día es realmente muy fácil crear desde allí. Lo freak, lo rebelde, la temática social, y el blanco y negro engrosan la misma lista de repeticiones ad infinitum. Por el contrario, suele ser muy difícil trabajar con las emociones positivas, con lo agradable y lo lindo de la vida, sin caer en lo trillado, el cliché, o directamente en la pavada. Es ahí donde Ignacio se luce, su obra se apoya en lo lindo, emociona sin importar el sexo o la edad de sus interlocutores, es profunda, y esta lejísimo tanto del cliché como del lugar común.

En su reciente presentación “Frágil Abono de Artista”, en plaza del agua, Ignacio lee algunas de sus poesías, ubica tierra en el piso y se entierra en la misma totalmente descalzo, toma una regadera y la vacía sobre su cabeza. En cada paso expresa corporalmente de manera clara todas sus emociones y sensaciones logrando conectar con el público, luego los invita uno a uno a recibir como obsequio una tarjeta personalizada. Fueron tan solo unos minutos pero todos se emocionan y se van de allí de manera distinta a como habían llegado.

Su blog: http://artecorazondemendia.blogspot.com/

José María Casas – “two-“

Publicado en el Periodico "Viento Sur" Año 2 N.44 - Mayo 2010

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