Primera Renuncia en el Consejo Municipal de Cultura

Y se fue no mas, y de que manera! Si señor, Julian Rodriguez se bajo del CMC y lo hizo como hay que hacerlo: sin callarse nada. Sus motivos pueden encontrarse en la entrada "No sera un renunciamiento historico pero es el mio" de su blog personal y recomiendo leerlo ya que expresa a ciertas y claras porque la cultura y la política son inseparables, y porque eso de "a mi la política no me interesa" --que sostienen muchos artistas-- es una renuncia imperdonable.


El CMC y el Nuevo CMC

Repasemos un poco la historia. El CMC venía muy mal, entre otras cosas se acusaba a sus integrantes de no haber pronunciado ni una palabra respecto a la destrucción del patrimonio arquitectónico de la ciudad, llamaba la atención su falta de compromiso con la realidad que la escena cultural de la ciudad vivía. ¿Por que se le reclamaba esto? porque fue creado con la intención de controlar y fiscalizar todas aquellas actividades del ejecutivo que tuvieran que ver con la cultura en la ciudad, entre ellas controlar qué hace la Secretaria de Cultura con el presupuesto que tiene asignado. Entre sus potestades están las de poder pedirle al Ejecutivo los números y explicaciones que considere necesarias, y al tratarse de una institución tiene la llegada de prensa necesaria como para denunciar y cuestionar sin que dichos planteos queden como objeciones realizadas a título personal. 

Sin embargo eso no pasaba. Desde sus comienzos los integrantes más interesantes del CMC fueron renunciando uno tras otro al encontrarse en posición de minoría ante un grupo de personas que objetaban hacer este tipo de comunicaciones "riesgosas" que podían poner en juego el nombre del Consejo, o provocar que el ejecutivo decidiera disolverlo. Esta postura tibia, ese no jugársela y no animarse a decir lo que hay que decir, fue lo que poco a poco fue sumiendo a esta interesante institución en un lugar de subordinación al ejecutivo municipal que poco a poco comenzó a teñirse de complicidad ante la presencia de ciertos silencios.

Así llegamos a fines del 2011, con un Consejo que en medio de la demolición indiscriminada de nuestro patrimonio arquitectónico miraba hacia otro lado y sólo hablaba del patrimonio verde de nuestra ciudad, pero con la salvedad, claro, de tampoco decir nada respecto a la avanzada sobre la Reserva Natural Puerto. Algunos de sus miembros no estaban de acuerdo con esta postura, y con la llegada de una nueva convocatoria a postulantes al CMC dudaban sobre si volver a presentarse o bajarse definitivamente. Fue entonces que uno de ellos decidió salir a hablar y dar a conocer la convocatoria para intentar romper el circulo y que el CMC no quedara en manos de los mismos de siempre. La convocatoria había sido inteligentemente retaceada y x eso al enterarnos armamos un mailing con la intención de copar el CMC y volverlo a la función que realmente debía tener. De esta manera se produjo la inscripción de una variada e interesante cantidad de actores culturales de nuestra ciudad.

Obviamente la primera agachada no podía tardar en llegar: los inscriptos fueron notificados con solo 24hs de antelación, y vía SMS, de que debían presentarse al día siguiente en el Concejo Deliberante para las elecciones del CMC. Dicha desprolijidad, luego de casi un mes y medio de espera, ocasionó que por ejemplo yo no pueda ser parte por encontrarme brindando una conferencia en la ciudad de Necochea a la hora realizarse la votación. Sin embargo el recambio se produjo igual, muchos de los inscriptos se presentaron, y mediante un sistema de voto cruzado lograron ingresar.

Las expectativas eran muchas, se los veía trabajando activamente, y parecía que el cambio no se iba a hacer esperar, sin embargo el cambio nunca llego. La primera cachetada llego en Navidad, el municipio aprobó una medida que tasaba y proscribía las actividades culturales en la vía publica, los artistas de la ciudad y la población en general reaccionaron indignados, pero el CMC nunca apareció. Era esperable que este comité de expertos de la cultura local fuera el portavoz del reclamo de los artistas y los actores culturales de la ciudad, pero su ausencia se notó. No así la de algunos de sus miembros que sí participaron de las asambleas populares en defensa de la cultura libre. Los motivos de dicha ausencia? el Consejo estaba en plena etapa de re-constitucion y planeamiento. Hubo también otra ausencia que se hizo notar, la del Secretario de Cultura, y hasta entonces Artista, Luis Reales, que con su silencio dejo en claro que prefería ser "Funcionario" en lugar de colega.

Luego vino la Gala Lírica y su pornográfico contrato de 320mil pesos a favor del Empresario Baldini, en una ciudad donde la escusa de la Secretaria de Cultura siempre fue la falta de fondos, los artistas volvieron a poner el grito en el cielo pero el CMC volvió a callar una vez mas, así la voz debieron tomarla los propios artistas exponiéndose personalmente con los riesgos que ello conlleva. No pasó mucho y Baldini se llevó un nuevo y jugoso contrato por la Fiesta Nacional del Mar y los Estrella de Mar --Diego Torres se llevo mas de 600mil pesos de las arcas publicas que podrían haberse destinado a apoyar a la cultura local-- y nuevamente el CMC no emitió ningún comunicado al respecto.

Dos millones de pesos luego llego el Carnaval y un nuevo insulto: otros 600mil para Baldini mientras que cada Murga recibía solo 2mil pesos, y ello con la exigencia de que dichas murgas no pudieran realizar corsos en sus barrios ya que de hacerlo estarían compitiendo con el "Corso Oficial". Esto no soló generó resquemores y broncas, como todo lo anterior, sino que terminó generando que las murgas de la ciudad se peleen entre si con acusaciones cruzadas de tranzar o no, y cuestionamientos serios respecto a que tenía que hacer El Bahiano cerrando un carnaval. ¿Qué hizo el CMC? nuevamente se mantuvo en silencio.

A esta altura Julian Rodriguez seguramente ya estaba que hervía, y para colmo tenía que soportar que le criticaran su forma de escribir, sus ganas de hacer, y le pidieran que fuera tibio y moderado, mientras algunos coqueteaban con el poder y se sacaban fotos con la farándula y las autoridades de turno. Claramente su decisión no sorprende, al contrario, era esperable y nos habla de su integridad. Es una renuncia de esas que son bienvenidas, como aquella de Mex Faliero a los Estrella de Mar en la cual denunció que se iba porque le habían dicho quienes debían ganar.


Cultura, Política, y Complicidad

Ahora, y este es el punto al que me interesaba llegar, venimos hablando de una institución que no hace lo que tiene que hacer, que calla, y que así se convierte en cómplice. Habrá muchos que entenderán de qué estamos hablando, pero muchos otros que, no afines a la critica ni a la política, no lograran hilar las cosas y no entenderán de que estamos hablando. Mil veces escuche decir que la cultura y la política no tienen nada que ver, que la política no les interesa, que reclamar es exponerse, y que quejarse esta mal. Ese callarse, ese no meterse, ese no jugarse, atraviesa todo lo que hasta ahora hablamos, y aparece como freno o defensa cada vez que alguien intenta activar. 

¿Entonces por qué se reclama? ¿desde dónde se reclama? Se reclama porque es un derecho¿Por que? porque pagamos nuestros impuestos todos los meses y las autoridades municipales  --lease: concejales, intendente, secretario de cultura-- cobran su sueldo gracias a ello y nos deben una gestión digna, limpia, y trasparente. Si los ciudadanos renunciamos a controlarlos, a peticionarlos, a exigirlos, y a levantar la voz cuando hacen algo mal, simplemente lo van a seguir haciendo. El CMC está para eso, se creó para eso, y que no opere nos perjudica a todos. Obliga a que gente como Ernesto Iche y Enrique Galileo tengan que exponerse en un diario y decir como son las cosas para que ciertos manejos no queden tapados. Los obliga a inmolarse públicamente para intentar que sus colegas abran los ojos y reaccionen, y cual es la respuesta? se los tilda de sacados, locos, y protestones, en el mejor de los casos, o, en el peor, se los recibe con la la indiferencia de alguien que cree que la política es algo malo, que no hay que meterse, y que la cultura no tiene nada de político. Para ellos, entonces, cito a Julian:

"La política tiene que ver con lo público, con lo que nos corresponde a todos. Luego, no hay nada más político que la cultura."

y les recuerdo lo que ya no debería hacer falta que les recuerde: el miedo, el "no te metas", son las herencias enquistadas del 76.. es la matriz subjetiva que nos dejaron grabada a fuego intencionalmente, y contra la que toda cultura debe levantarse constantemente. ¿Si la cultura no es acción, no es hacer, no es decir, no es animarse a encontrarse con el otro, entonces que es? 


¿Vamos a callarnos y a renunciar a nuestro derecho a opinar sobre lo que más conocemos,  nuestra labor de todos los días, para que entonces el terreno le quede libre a los intermediarios y pseudo-expertos que hacen de la cultura y el asesoramiento un gran negocio? ¿Vamos a dejar que quienes no saben, ni entienden, decidan qué, cómo, dónde, y cuándo, se puede y cuándo no? ¿Vamos a dejar que se privatice y se restrinja aquello que nos hace mas humanos y le da sentido a nuestras vidas? Si la respuesta que les surje es un "no", entonces ya están en el campo de la política.. bienvenidos! Si la respuesta es un "no me importa/no me interesa" también están en el campo de la política: le están entregando su poder a otro, pero aún eso es un acto de decisión, y por ende es también político aunque no lo quieran.


¿Entonces vale la pena no querer saber nada sobre aquellos hilos y redes que restringen y limitan lo que podemos hacer como artistas? ¿Vale la pena renunciar a tener control e injerencia sobre dicho juego? ¿Se puede ser inocentes al punto tal de permitir que se use nuestro nombre y nuestra obra como moneda de cambio para apoyar y sostener una administración política que constantemente demuestra su desprecio por la cultura y lo que es de todos? Sinceramente creo que no.


El CMC aun hoy tiene muchos integrantes con un nombre y una obra que valen la pena. Teniendo en cuenta de que se trata de personas sensibles a algunos de los temas que enumeraré mas abajo, es que me tomo el atrevimiento de invitarlos a reflexionar respecto a de que lado quieren estar. Si del lado de sus colegas, a los cuales en cierta forma representan por intermedio de dicha institución, o del lado de una administración municipal que entre otras cosas ha: intentado proscribir las actividades culturales mediante ordenanza, ha permitido la destrucción de la reserva del puerto, ha permitido por vía de excepción la demolición y destrucción de nuestro patrimonio arquitectónico, ha distorsionado el proceso licitatorio de la vieja terminal sur para beneficiar a uno de los participantes y convertir en un shopping aquello que por ley debía ser un centro cultural, ha permitido a los privados avanzar por sobre las playas publicas no haciendo cumplir la normativa vigente, ha ocultado el estado de contaminación de nuestras aguas poniendo en peligro la salud de todos y transformado en un negociado irrealizable el emisario submarino que desde hace ya un año debía haber traído una solución, ha cedido una y otra vez al lobby de las empresas de trasporte privándonos a todos de contar con un servicio de trasporte publico digno y de calidad, ha utilizado la caja del EMTur para otorgar contrataciones directas a empresarios culturales afines a su administración mientras que para la cultura autogestionada y realizada de corazón nunca hay un centavo, etc. 


Ellos no tienen nada que perder, al contrario, ganan con cada segundo que los tienen de su lado. Por el contrario ustedes tienen todo por perder, su buen nombre y respeto, y cada segundo que ustedes pierden perdemos todos. Activen muchachos!! O bájense cosa de no terminar siendo vistos como cómplices! Exíjanle a la Secretaria de Cultura que haga lo que tiene que hacer, márquenle la cancha, indíquenle el fuera de juego, en lugar de intentar hacer ustedes lo que ellos deberían hacer porque es su función y cobran un sueldo! 


No olviden que no todos los conocen personalmente, no todos saben quienes son, como piensan, ni que hacen. No todos conocen su obra ni sus años de dedicación y trabajo. El mundo, por suerte, es mucho mas grande que el de nuestro pequeño circulo de amigos y relaciones. Es por eso que aunque los mas cercanos puedan leer e interpretar sus verdaderas intenciones, quienes no los conocen jamas podrán hacerlo y los conocerán por aquello que hagan mientras ocupen su cargo. Un cargo publico, sea en el CMC, sea como Secretario de Cultura, o como Director de Arte Nuevo, implica trabajar siendo conscientes de eso, pudiendo ver mas allá. Le otorga a el resto, a ese resto que tiene derecho a no saber quien mierda somos, el derecho a interpelarnos, preguntarnos, cuestionarnos, y pedirnos explicaciones, sin que eso de lugar a ofensa. Estamos muy acostumbrados, demasiado creo, a manejarnos entre pocos, a pensar que las cosas son siempre claras, que damos mensajes unívocos, y a que nadie pueda malinterpretarnos o cuestionarnos. Por suerte la cosa no es así, el mundo es mucho mas grande. Aceptar un cargo implica una ética y una responsabilidad para con ese mundo ante el cual solo tenemos dos opciones: abrirnos, o chocarnos la cabeza de lleno contra el. 


Por sino fue claro cito nuevamente a Julian para invitarlos a una reflexión final:

"Desde que entré al CMC mantuve una ilusión que hoy veo diluida.
Cuando escribí la estrategia de prensa y fue aceptada creí que estábamos a punto de resolver lo que veía como un conflicto esencial y hoy veo con pena que nada de eso sucede.
De proyecto de medición, publicación y cultura popular a la lógica del té canasta hay un abismo. Mucho vernissage y poca construcción de sentidos y significados.
Este CMC se la pasa organizando eventos, reinstalando festejos, reemplazando las tareas de la Secretaría, buscándole gente que trabaje gratis para sostener un CMC ilusorio y para que el ejecutivo y sus amigos sigan haciendo sus negocios. Para mostrarnos como buenos reclutadores de incautos y así generarles actividades felices y bonitas que oculten lo siniestro de la complicidad de la que de hecho somos parte. Yo no me inscribí en este Consejo para favorecerles los negocios a los privados, no es mi modo de entender la política. La política tiene que ver con lo público, con lo que nos corresponde a todos. Luego, no hay nada más político que la cultura.
Parece una batalla de egos por un botín inexistente; salvo que crean que alguna forma de fama y aprecio desde los funcionarios tuviera algún valor en alguna escala. Esta escalada de intentos de agradar a los funcionarios municipales conspira contra el objetivo fundamental del cambio de integrantes de CMC.
El problema fundamental no se aborda por miedo a no sé que. No se hace lo más importante porque hacerlo destruiría el buen nombre de este Consejo. Están maquillando al moribundo y decorándole el ataúd en vez de llamar a un médico para que al menos intente salvarlo."

3 comentarios:

Julián Rodríguez dijo...

Muchas gracias José María, Gracias por la solidaridad, el interés y el compromiso.
La angustia de los últimos tiempos fue terrible y veo con sorpresa a esta renuncia como un alivio en el territorio de lo personal; pero el problema concreto sigue. Tal vez empeore. la situación es complicada. Gracias por todo. Un abrazo.

rodrigovives dijo...

Yo entré en el CMC en el 2009, y renuncié al mes. El alivio que sentí cuando fue grande, cuando nunca renuncié a nada en mi vida. Yo no creo en la forma de la confrontación sino en la del diálogo y la negociación, pero respeto las distintas formas cuando provienen del mismo fondo, la honestidad. En el CMC, por lo menos en el que conocí yo, no era posible ni confrontar ni dialogar.

paco dijo...

Si bien me faltan datos para entender mejor la situación, valoro el trabajo del escrito.
Algo sí me es evidente: si los consejos municipales de distinta índole, hicieran lo que debieran hacer, el gobierno no se sentiría tan cómodo y con libertad de acción.
Abrazos
Paco Senno, Humanista