El "Hombre de Mar", Aldosivi, y los egolatras de la Casa Francesa




El Hombre de Mar

Mar del Plata cuenta entre sus esculturas emplazadas en espacios públicos con una joya de origen italiano, se trata de una obra de Leone Tommasi, que fue realizada por encargo del Presidente Juan Domingo Peron como parte de un proyecto mayor inconcluso: El monumento al Descamisado.



Logro ser culminada antes de que el Golpe de Estado del `55 cancelara los encargos realizados para el monumento, y fue embarcada rumbo al país junto con otras 5 esculturas ya finalizadas, algunas otras sin terminar, y algunos mármoles que ya habían sido pagados. Tan peculiar embarque, en un país donde el peronismo se encontraba proscripto, podía tener un solo destino: el fondo del riachuelo; sin embargo el "Hombre de Mar" (como se la conoce hoy dia aunque no sea su nombre original) logro eludir el destino que le toco a sus 5 compañeras y sobrevivió durante mas de 25 años en un galpón.

Quizo la casualidad que las disputas respecto al lugar de emplazamiento del "Monumento al pescador", del escultor Roberto Capurro, despertaran el interés de traer a la ciudad aquella misteriosa escultura que se encontraba aun dentro de una caja. El proceso no fue fácil  hubo un litigio respecto al pago que hizo que el traslado fuera diferido, y una vez en la ciudad (1980) la comisión "Pro monumento al pescador" la rechaza exigiendo, como hasta entonces, el emplazamiento en el puerto del "Monumento al Pescador". Este rechazo hizo que la escultura permaneciera depositada en la "Plaza de los Circos" dentro de su embalaje hasta que en 1984 es "Re-descubierta" por Natalio Marengo y Hector Becerini y comienza los tramites que llevarían a que de una vez por todas pudiera ver la luz. 

Luego de mas de 33 años de idas y vueltas la escultura de Leone Tommasi fue inaugurada en nuestra ciudad el dia 28 de Febrero de 1987.

* Para mas info respecto a la historia de esta escultura: click en este link



Aldosivi y los egolatras de la Casa Francesa

Lamentablemente un aniversario futbolistico pudo mas que la "Revolución Libertadora", los fletes, las ideas y venidas, y el paso del tiempo. El 29 de Marzo del 2013 un grupo de hinchas decidió opacar el festejo de los 100 años del club trepando a la escultura y graffiteandola, atentando así contra el patrimonio artístico, cultural, e histórico de la ciudad, e infligiéndole a la escultura un daño que no había padecido en sus 59 años de vida. Acto repudiable, aunque esperable, perpetrado por parte de un grupo de "barras" que se dedican a arruinar el futbol, y todo lo que lo rodea, siempre que tienen ocasión.

Lo que no era esperable es que un grupo de artistas revindique y festeje semejante hecho como algo cool. Podemos ver en el "Facebook" de Mundo Dios:



La falta de tacto y de sentido común es tal que muchos de los artistas de la ciudad se sumaron al festejo sin darse ni cuenta de lo que la imagen mostraba. Las reacciones recién llegaron cuando otra artista "compartió" la imagen de Mundo Dios en su Facebook:




Siempre nos preguntamos como es posible que en Mar del Plata se pueda destruir el patrimonio arquitectónico, histórico y cultural sin que nadie haga ni diga nada, creo que este ejemplo puede encerrar parte de la respuesta. Si los propios artistas no son capaces de sensibilizarse con la destrucción del trabajo de un colega que los precedió, entonces: ¿quien va a respetar dicho trabajo o a preocuparse por el cuidado del mismo?; si los artistas no son capaces de reaccionar y movilizarse cuando se ataca al arte y la cultura, entonces: ¿quien va a hacerlo?... claramente nadie. 

Es hora de que el pisoteado ambiente artistico-cultural marplatense entienda que si ellos mismos no se respetan, mucho menos los va a respetar el conjunto de la sociedad, y que esto ultimo es difícil que ocurra si se venden al poder de turno a cambio de un subsidio trucho, o si andan por ahí afirmando que un subsidio a un festival de amigos es mas importante y prioritario que el dinero destinado a un comedor (J.J. Souto)Repetir hasta el hartazgo, en notas y entrevistas, que "todo el arte de la ciudad pasa por Mundo Dios", o que "lo único que ocurre en la ciudad ocurre en Mundo Dios", tampoco es una forma de respetar a sus colegas, ni mucho menos a si mismos aunque tamaña egolatría parezca justo lo contrario. 

Mientras los actores culturales de nuestra ciudad prosigan pelándose unos con otros por un par de huesos que ni siquiera valen una pelea, y pretendan eregir su poder y existencia en base a hundir y tapar al resto en lugar de en función de construir su propia obra, las cosas no van a cambiar y siempre habrá una lata de aerosol dispuesta a cagarse en 59 años de historia (como en este caso), un arquitecto dispuesto a tapar los murales de la cupula del Hotel Provincial (de Abel J. Magnani), o una topadora dispuesta a arrazar el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

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